El fenómeno viral conocido como el “pingüino nihilista” surgió de un breve clip del documental Encounters at the End of the World (2007), dirigido por el cineasta alemán Werner Herzog, en el que se observa a un pingüino de Adelia alejándose solo de su colonia y caminando hacia el interior de la Antártida, en dirección a unas montañas lejanas. La escena, que originalmente forma parte de una reflexión profunda sobre la naturaleza y la experiencia humana en la estación antártica de McMurdo, fue reinterpretada por usuarios de redes sociales como un símbolo existencialista y filosófico sobre la desconexión y el sentido de la vida.
Este documental, que combina paisajes espectaculares con entrevistas y observaciones únicas sobre la vida en uno de los lugares más remotos del planeta, fue nominado al Oscar y ha sido apreciado por cinéfilos durante años. En Latinoamérica está disponible en Netflix y Prime Video, aunque en muchos países puede encontrarse únicamente para compra o renta digital a través de plataformas como Apple TV o YouTube Movies.
Aunque expertos en comportamiento animal señalan que atribuir intenciones filosóficas a un pingüino es una lectura humana del comportamiento —posiblemente resultado de desorientación o estrés— la imagen se ha convertido en un símbolo cultural en redes sociales, siendo reinterpretada colectivamente como reflejo de estados emocionales como el cansancio, la apatía o el deseo de huir de las expectativas sociales.