La red satelital SARSAT ha permitido rescatar a más de 11.190 personas en Estados Unidos desde 1982, gracias a un sistema que detecta señales de emergencia enviadas desde aeronaves, embarcaciones o dispositivos personales. Este mecanismo funciona mediante satélites que reciben las alertas y las transmiten a centros de rescate, lo que facilita una respuesta rápida ante situaciones críticas en tierra, mar o aire.
Según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el sistema forma parte de una red internacional que ha ayudado a salvar más de 63.000 vidas en todo el mundo desde su implementación. Solo en 2025, los satélites contribuyeron al rescate de unas 300 personas en Estados Unidos y zonas cercanas, muchas de ellas en incidentes marítimos, aunque también en accidentes aéreos y emergencias terrestres.
El funcionamiento del sistema se basa en balizas de emergencia que envían una señal automática cuando ocurre un accidente o cuando una persona se encuentra en peligro. Esa señal es captada por satélites y enviada a los centros de coordinación de rescate, permitiendo localizar rápidamente a las víctimas y activar operativos de emergencia que, en muchos casos, han sido clave para salvar vidas.