El estado brasileño de Minas Gerais enfrenta una severa crisis tras intensas lluvias torrenciales que han provocado inundaciones, deslizamientos de tierra y el desborde de ríos en varias localidades, especialmente en Juiz de Fora y Ubá. Las precipitaciones extraordinarias han causado la muerte de al menos 55 personas y han dejado varios desaparecidos, mientras las autoridades trabajan en labores de rescate y búsqueda en zonas afectadas. La intensidad de las lluvias superó valores históricos para la región, obligando a declarar un estado de calamidad pública para agilizar la ayuda y los recursos de emergencia.
Las autoridades han evacuado a miles de habitantes de zonas vulnerables, y decenas de barrios han quedado aislados por las crecidas de ríos y el lodo acumulado. Equipos de bomberos, defensa civil y fuerzas federales participan en las operaciones para atender a los damnificados, brindar asistencia sanitaria y buscar a personas que aún no han sido localizadas. El desastre también ha dejado daños estructurales en viviendas e infraestructuras, obligando a muchas familias a buscar refugio temporal mientras continúan las alertas meteorológicas por posibles nuevos episodios de lluvia.
Este fenómeno climático extremo ha puesto en evidencia los riesgos que enfrentan las comunidades construidas en zonas de riesgo y ha reavivado el debate sobre la necesidad de medidas de adaptación y mitigación ante eventos extremos, a medida que el país se prepara para una temporada lluviosa que podría empeorar aún más las condiciones en el sureste brasileño.