El gobierno de Cuba confirmó que sus Tropas Guardafronteras repelieron con fuego una lancha rápida con matrícula de Florida que ingresó a sus aguas territoriales cerca de Villa Clara, en el centro de la isla. Según el Ministerio del Interior cubano, tras intentar identificar la embarcación, sus tripulantes abrieron fuego contra la patrulla, por lo que las fuerzas cubanas respondieron. En el enfrentamiento cuatro ocupantes murieron y otros seis resultaron heridos, mientras que un oficial cubano también recibió atención médica.
La autoridad cubana aseguró que los diez ocupantes de la lancha —todos identificados como cubanos residentes en Estados Unidos— estaban armados con rifles, explosivos caseros, chalecos antibalas y uniformes de camuflaje, y que, según declaraciones preliminares de los detenidos, tenían intenciones de llevar a cabo una infiltración con “fines terroristas” en la isla. El hecho se dio en medio de un clima tenso entre La Habana y Washington, con distintas versiones sobre las motivaciones reales de la operación y los antecedentes de los implicados.
La reacción de Estados Unidos hasta ahora ha sido pedir investigaciones independientes para esclarecer lo sucedido, y aunque funcionarios estadounidenses han expresado escepticismo sobre algunos detalles de la versión oficial cubana, la situación ha reavivado las tensiones diplomáticas entre ambos países. El incidente ocurre en un contexto de presión política y sanciones económicas que han marcado las relaciones bilaterales en los últimos años.