A pocas semanas del inicio del Mundial 2026, la FIFA enfrenta un problema inesperado en uno de sus mercados más importantes: China. La falta de acuerdo con la cadena estatal CCTV ha encendido las alarmas, ya que el gigante asiático podría quedarse sin transmisión oficial del torneo. El conflicto radica principalmente en lo económico: el organismo rector del fútbol exige entre 250 y 300 millones de dólares por los derechos televisivos, mientras que la oferta china no supera los 80 millones, una diferencia que mantiene las negociaciones completamente estancadas.
Sin embargo, el desacuerdo no se limita al dinero. Existen factores que han reducido el interés del mercado chino en esta edición del torneo. La ausencia de su selección nacional —que no logró clasificar nuevamente—, los horarios poco favorables debido a la diferencia con América y el nuevo formato ampliado de 104 partidos, considerado por algunos como de menor calidad en varios encuentros, han generado dudas sobre la rentabilidad de la inversión. Todo esto ha llevado a que las autoridades y la televisora estatal no consideren viable pagar las cifras que solicita la FIFA.
Este escenario representa un golpe importante para la FIFA, ya que China es uno de los mercados más grandes en términos de audiencia global. De hecho, el país tuvo un peso significativo en el consumo digital del Mundial anterior, lo que hace aún más preocupante la posibilidad de quedar fuera de la transmisión. Mientras las negociaciones continúan sin avances claros y el tiempo se agota, crece la incertidumbre sobre si millones de aficionados chinos podrán seguir el torneo, en un contexto que también involucra dificultades similares en otros mercados como India.