La ciudad de Minneapolis se ha convertido en el epicentro de fuertes protestas tras la muerte de la ciudadana estadounidense Renee Nicole Good, de 37 años, quien fue fatalmente disparada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante un operativo en el marco de una gran redada federal en Minnesota. Good, descrita por familiares como una madre y activista pacífica, recibió varios disparos dentro de su vehículo, lo que desató indignación y movilizaciones en la ciudad y en otras partes del país.
Miles de manifestantes salieron a las calles pese al intenso frío, coreando consignas contra el ICE y exigiendo justicia, mientras que en Minneapolis se registraron marchas multitudinarias y bloqueos de calles. Las protestas se replicaron en ciudades como Nueva York, Filadelfia, Boston y Washington D.C., y se planificaron más de 1.000 concentraciones en todo Estados Unidos en rechazo a la violencia policial y las políticas migratorias federales.
Ante la creciente tensión, la administración estadounidense anunció el envío de cientos de agentes federales adicionales a Minneapolis para reforzar la seguridad de su personal, una medida que ha provocado críticas de autoridades locales y demandas legales contra el gobierno federal por supuestas violaciones constitucionales. Mientras tanto, líderes estatales han exigido investigaciones transparentes sobre el uso de la fuerza y hay llamados a limitar o retirar las operaciones del ICE en la región.